La Cámara Sangrienta de Angela Carter: estrategias para una reescritura feministas (II)



Esta entrada es la continuación de la entrada sobre las estrategias feministas de Angela Carter en la colección de cuentos La cámara sangrienta, para Adopta una autora.

4. La animalidad

En la entrada anterior ya di algunos detalles sobre la animalidad en La cámara sangrienta. Como dije, los animales que aparecen en estos cuentos no son parte de las sociedad y por tanto sus relaciones no están marcadas por los patrones convencionales. Además, en el esquema simbólico de La cámara sangrienta los animales representan el deseo femenino. Solo teniendo esto en cuenta se puede entender cuentos como “En compañía de lobos”. La crítica ha dicho que en este cuento Carter repite los esquemas de dominación sexual del cuento original y que la niña debe entregarse al hombre lobo para poder sobrevivir (Bacchilega, 1997: 51-52). Pero en realidad el lobo simboliza los deseos sexuales de la niña, por tanto al unirse a él la protagonista está abrazando sus instintos primarios (Makinen, 1992: 12).

Las bestias antropomórficas u hombres-bestia de La cámara sangrienta se dividen en dos categorías: felinos y lobos. Ambos grupos comparten ciertas características: son temidos por los seres humanos porque representan la otredad, especialmente las mujeres porque ven en ellos la sensualidad salvaje que se les han enseñado a reprimir. Pero la forma en que simbolizan esa sensualidad es diferente: los felinos son más civilizados, por un lado tenemos a las dos Bestias del libro (un león y un tigre) que viven cerca de la civilización y mantienen contacto con ella, poseen bastas riquezas y la forma en la que cortejan a las mujeres es similar a la de los humanos, a través de regalos y cuidados y por otro lado tenemos al gato con botas, que vive en la ciudad con los humanos. Los lobos son mucho más salvajes, viven en la naturaleza y su forma de actuar es más agresiva.

El deseo de Carter de ofrecer distintos modelos de comportamiento en sus cuentos la llevó a ofrecer distintas alternativas para las relaciones entre las mujeres y las bestias. En “El gato con botas”, por ejemplo, los planos animal y humano permanecen separados, pero ambos conviven en una relación de amistad y armonía ayudándose mutuamente, todo lo contrario que en “El hombre lobo”, donde se produce un enfrentamiento violento entre ambos planos, representados en una niña y un licántropo. En el resto de cuentos sobre bestias las mujeres y los animales mantienen una relación más estrecha y ambos se influyen mutuamente.

Tenemos dos cuentos en los que las mujeres liberan a los hombres de su condición bestial, como es habitual en los cuentos de hadas, pero en ellos Carter no se limita a reproducir las estrategias tradicionales sino que ofrece nuevas posibilidades. En “El cortejo del señor león” la Bestia vuelve a su forma humana gracias al amor de la Bella, pero eso no significa volver a las estructuras de poder de la sociedad, la pareja decide permanecer en el campo, lejos de la ciudad y los lujos que estaban malcriando a la Bella y haciéndola olvidar lo verdaderamente importa. En “Lobalicia” el Duque es un monstruo que se alimenta de cadáveres y que al final de la historia recupera su humanidad gracias a los cuidados de una niña criada por lobos. Así es como Carter subvierte el motivo tradicional de los cuentos de hadas: la protagonista no salva al personaje masculino con su amor, sino mediante identificación y empatía, usando un método primitivo como es el uso de la saliva para curar las heridas, un elemento escatológico que no es propio de los cuentos de hadas que han llegado hasta nuestros días (aunque en sus versiones primitivas los cuentos de hadas estaban plagados de elementos escatológicos). Además, en esta historia no se puede hablar realmente de un personaje humano que salve a otro personaje maldito, el conde es un ser monstruoso también en su personalidad y la joven que lo salva se ha criado con los lobos y no encaja en la sociedad, en este caso la civilización es la enemiga de los dos protagonista y la salvación se encuentra en el elemento más primitivo del ser humano.

Por último, Carter incluye dos cuentos en los que la mujer decide abandonar su humanidad y pasar a forma parte del plano animal. La animalización supone una de las mayores formas de otredad y tradicionalmente ha sido un instrumento usado por el poder para justificar y fomentar el racismo, el sexismo, la colonización y el genocidio (Wielgus, 2014: 190). Carter subvierte ese uso y utiliza la animalidad como una forma de liberación. En “La novia del tigre” la Bestia al principio reproduce la dominación masculina al adquirir a la protagonista y exigir verla desnuda como pago por su liberación. Pero más adelante se dibuja entre los dos una relación de igualdad y la petición de la Bestia no tiene como objetivo someterla, pues en el cuento se nos muestra que la desnudez no significa humillación ni sumisión, sino liberación de las normas sociales, una liberación que va más allá cuando la joven se desnuda de su piel humana, rechazando todos los perjuicios y normas de la sociedad. Además, la desnudez es recíproca, la Bestia no duda en mostrarse desnudo delante de la joven, dándole valor a la muchacha para romper los tabúes. Al final del cuento la protagonista tiene la oportunidad de volver con su padre, que ha recuperado su fortuna, pero finalmente opta por la desobediencia y la libertad. De forma similar a lo que sucede en “Lobalicia”, la saliva del Tigre convierte a la Bella en Bestia.

En “En compañía de lobos” el proceso de la animalización es aún más complejo. Desde el comienzo del relato se reflexiona sobre la separación tradicional entre humanos y bestias. «We keep the wolves out by living well» (Carter, 1995: 115), señala la voz narrativa, aunque depende del lector interpretar qué significa «by living well». No se nos cuenta mucho sobre la situación de la protagonista, solo que la joven se interna en el bosque por decisión propia, contra los deseos de sus padres. La protagonista parece sentir una fascinación por lo salvaje. En el bosque se encuentra con un lobo que se le aparece en forma de hombre y a pesar de ser un animal salvaje trae consigo un objeto de la civilización: una brújula. La brújula es un símbolo de libertad, con ella la niña puede salirse del camino, lo que le prohibía su madre en el cuento de los hermanos Grimm, sin temer perderse. Y este objeto se lo da un animal, en este caso la ciencia y la lógica vienen de lo salvaje, desestabilizando las nociones que el lector conoce (Wielgus, 2014: 197). Y esta subversión de valores se mantiene durante el encuentro en casa de la abuela. Nuevamente al comienzo parece que es la bestia quien ostenta el poder, pero la protagonista se sitúa a su nivel dejándose llevar por sus instintos primitivos. En este cuento en lugar de deshacerse de su piel la protagonista quema sus ropas para unirse así a los lobos, pues en el cuento se dice que «if you burn his human clothing you condemn him to wolfishness for the rest of his life» (Carter, 1995: 113) y eso es lo que hace la protagonista, decide voluntariamente vivir con los lobos. Usando sus instintos salvajes y liberando su deseo sexual, facetas que la sociedad le ha enseñado a reprimir, la protagonista no solo se convierte en la igual del lobo, sino que además toma el control de su propio cuerpo, «“this return to the animal body free from external prescription” allows the female protagonist to relate to the male “as an equal and without fear”» (Wielgus, 2014: 199)

Las bestias de los cuentos populares suelen ser hombres, pero en La cámara sangrienta la mujer, liberada de su rol de ángel, puede unirse a los animales. Y las bestias no son siempre entidades negativas, pueden simbolizar la libertad y la vida fuera de las restricciones sociales.



5. Sexualidad femenina


Cuando Angela Carter escribió La cámara sangrienta había un debate latente en los círculos feministas sobre las representaciones artísticas pornográficas y el papel de la mujer en ellas. Frente a las voces que se alzaban rechazando la pornografía, especialmente la sadomasoquista porque perpetuaba los roles de género y el papel sumiso de la mujer, Angela Carter defendió la libertad artística de la pornografía. Carter pensaba que la pornografía no lleva intrínseca la violencia o la dominación de la mujer, sino que simplemente reproducía los patrones culturales, de hecho veía en la pornografía la posibilidad de plasmar la liberación sexual femenina. Carter creía que la pornografía artística en ocasiones se ha enfrentado a los roles de género al mostrar a la mujer como un ser sexual (Sheets, 1991: 633). Sus ideas las recogió en The Sadeian Woman, publicado en 1978, un libro que los críticos consideran necesario para entender la sexualidad en La cámara sangrienta.

A través de la figura del Marqués, Carter realiza una deconstrucción de la erótica tradicional en la literatura. En “La cámara sangrienta” se describe al Marqués como un amante del arte y la pornografía sadomasoquista forma parte de ese arte, lo que muestra las relaciones entre cultura y violencia sexual, sobre todo porque los deseos sexuales del Marqués están estrechamente vinculados con sus deseos homicidas, lo que el lector puede deducir de las ilustraciones pornográficas de la biblioteca, una de las cuales se llama «Immolation of the wives of the Sultan», o cuando el Marqués obliga a su esposa a llevar el collar de rubíes que simboliza la decapitación que le tiene reservada. Su violencia no se limita a las fantasías sino que la lleva a la práctica con su esposa, la cual describe la violencia con la que el marido practica el sexo, un comportamiento que luego trata de disculpar diciendo que su amor le ha impedido contenerse. El Marqués posee el poder total sobre el acto sexual, él toma todas las decisiones y su esposa, a la que ha escogido solo por su virginidad, es meramente su objeto de placer.

Similar es el comportamiento del rey en “La niña de nieve”. En este cuento se narra una agresión sexual pedófila, incestuosa y necrófila. Al principio del cuento el rey desea una hija y esta aparece mágicamente. Durante la mayor parte de la historia la reina es presentada como la villana y el rey protege a la niña de ella, pero cuando la pequeña muere se revela la verdadera naturaleza del rey, que la usa para satisfacer sus deseos sexuales, ejerciendo la violencia sexual delante de la reina sin ningún tipo de consecuencia. Una vez que el rey queda satisfecho, la niña se derrite convertida en nieve y rey vuelve a centrar sus atenciones en su esposa. En “La dama de la casa del amor” es una mujer la que usa el sexo para atraer y devorar a los hombres, de manera que la construcción de la sexualidad depredadora se mantiene inalterada aunque esta vez la ejerce una mujer.

De esta manera Angela Carter deconstruye y deja al descubierto la violencia que se ejerce en el sexo, pero en otros cuentos la autora muestra una sexualidad positiva, en la que la mujer tiene un rol mucho más activo. En “El gato con botas” la voz narrativa del gato da su visión cínica y cómica de la sexualidad humana, en esta historia aparece una joven esposa casada con un hombre impotente que la desatiende, ella desea a su joven pretendiente y ambos mantienen relaciones satisfactorias. La protagonista de “El rey de los trasgos” también es sexualmente activa, pero ella está en una relación perjudicial, debe renunciar al placer para no perder su libertad. En este último caso Carter muestra que en la sexualidad femenina también existen aspectos oscuros y que de ellos puede surgir el placer, pero no por ello la mujer debe aceptar ejercer el papel de víctima.

En “En compañía de lobos” la sexualidad tiene un papel transgresor mucho mayor, paralelo a la animalización. A pesar de su corta edad la protagonista es consciente de sus deseos sexuales y no deja que las convenciones sociales repriman esos instintos. Al contrario que en la historia de Perrault, la niña no es agredida por un depredador, sino que participa activamente en el encuentro sexual con el lobo. El sistema patriarcal trata de arrebatarle a la mujer el control sobre su cuerpo forzándola primero a la castidad y después del matrimonio a la sumisión a los deseos masculinos, pero la protagonista se revela contra el sistema patriarcal y decide usar su cuerpo con libertad. Como he señalado anteriormente, las bestias de La cámara sangrienta representan el deseo sexual femenino, por eso el encuentro sexual con el lobo simboliza la liberación sexual, frente a la represión de la abuela, la cual está atrapada en el rol doméstico y en la religión (simbolizados en el delantal y la biblia que lanza al lobo para defenderse) y por eso es destruida.

En el trabajo “Angela Carter’s Bloody Chamber and the decolonization of femmale sexuality”, Merja Makienen encuentra en The Sadeian Woman una clave que ayuda a entender la sexualidad en esta obra: la distinción que hace Carter entre meat y flesh o skin. Flesh se refiere al cuerpo de la mujer entendido como participante en el placer mientras que meat es la objetificación del cuerpo entendido como un producto. Para librarse de la tradicional condición de meat en la pornografía la mujer debe hacerse dueña de sus deseos y llevarlos a cabo, de esta manera se convierte en flesh, algo similar al paso de objeto a sujeto. La dicotomía entre meat y flesh está presente a lo largo de la obra de distintas maneras. Tras ser entregada a la Bestia la protagonista de “La novia del tigre” siente que ahora su carne es su único bien, una carne que debe entregar la bestia, pero en su lugar acabará liberando una nueva piel animal. En “En compañía de lobos” durante el encuentro con el lobo la niña no teme a las amenazas de ser devorada «The girl burst out laughing; she knew she was nobody’s meat» (Carter, 1995: 188).

Los cuentos de hadas han perpetuado el papel de la mujer como objeto de deseo o víctima de la violencia sexual y para poder escapar de ese rol pasivo debe rechazar la represión sexual que se le ha impuesto y convertirse en la dueña de su cuerpo y sus deseos.



La reelaboración del papel de la mujer en los cuentos en La cámara sangrienta es muy compleja y depende de distintas estrategias. En ocasiones es necesaria una lectura en profundidad y un análisis del contenido simbólico para apreciar la subversión de los valores de los cuentos de hadas. Hay muchas más estrategias feministas que pueden ser analizadas, pero considero que las que he expuesto en este trabajo pueden aportar una visión general del feminismo en la reescritura de la autora.

En La cámara sangrienta Angela Carter construye mundos ficcionales donde los valores patriarcales agresivos y totalitarios de los cuentos de hadas se revelan en toda su crudeza. En este mundo a las protagonistas se les asigna el papel de víctimas, pero a pesar de todo ellas se alzan como sujetos con una poderosa voluntad y tratan de luchar para satisfacer sus deseos. En este mundo los hombres que pertenecen al sistema u ostentan alguna clase de poder son a menudo enemigos, mientras que aquellos que se salen de las convenciones, rechazan los valores masculinos violentos o son marginados por la sociedad pueden ser aliados.

Angela Carter no construye un manual feminista a partir de los cuentos de hadas, solo realiza una reconstrucción imaginativa y con un alto valor artístico que revisa los cuentos con la mirada crítica de un feminismo que defiende la libertad de la mujer para dirigir su vida a su antojo.

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Bibliografía utilizada

Carter, Angela, The Bloody Chamber and Other Sotries, London, Vintage, Classics, 1995.

Makinen, Merja, «Angela Carter´s “La cámara sangrienta” and the Decolonization of Feminine Sexuality», Feminist Review, 42 (1992), pp. 2-15.

Wielgus, Katarzyna, «The beast within: Animalization in Angela Carter’s revision of Little red riding hood», Odisea, 15 (2014), pp. 189-203

Todas las imágenes utilizadas fueron realizadas por Alejandra Acosta y pertenecen a la edición de La cámara sangrienta de la editorial Sexto Piso

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